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Hermano Pedro – su historia, museo y sitio arqueológico

Hermano Pedro – su historia, museo y sitio arqueológico

En la 1ª avenida sur y 7ª calle oriente de La Antigua Guatemala se encuentra el Museo del Hermano Pedro, un lugar lleno de historias, creencias y recuerdos

Fotografía por Gustavo Balcárcel

Fotografía por Gustavo Balcárcel

Este lugar abrió sus puertas en 1982 con el objetivo de que los visitantes pudieran apreciar algunos objetos religiosos de aquella época y ciertas pertenencias del Santo Hermano Pedro, resguardadas por la Congregación Franciscana.

Para comprender los objetos del museo es necesario conocer sobre la vida del Hermano Pedro como coloquialmente se le conoce. Pedro de Betancur nació el 19 de marzo de 1626 en la ciudad de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias, España.

La historia que hoy se conoce de este hombre viene de notas biográficas que él mismo escribió, y otras escritas por el Padre Manuel Lobo y el Padre Montalvo. Según los textos Pedro de Betancur, a finales de enero de 1651, viajaba por distintos sitios evangelizando a la gente, de acuerdo con los escritos, el barco en el que iba saldría de Cuba hacia Puerto Trujillo, Honduras, con pasajeros que llevaban sus mercancías a Guatemala.

Y él al escuchar el nombre Guatemala, exclamó que era a esa ciudad donde quería ir. Al desembarcar, se dirigió inmediatamente a pie hacia Guatemala. Llegó por fin a los altos de Petapa, sobre el Valle de Panchoy, rezó y puesto de pié contempló la ciudad. Luego advirtió que era “aquí donde quería vivir y morir”.

Pedro Betancur se dirigió hacia Santiago de los Caballeros, actualmente conocida como La Antigua Guatemala, y llegó el 18 de febrero de 1651.

Hermano PedroTerremoto

Mientras Betancur besaba el suelo sobre el puente de las Monjas de la Concepción o del Matasano, un fuerte temblor estremeció la ciudad. El religioso viajero se dice que pensó que esto sucedió por ser él un gran pecador y así es como inicia su historia en el país. Hoy dicho lugar guarda una escultura en memoria del Santo Hermano Pedro.

Betancur era un hombre descrito dedicado a la oración y mortificación durante muchas horas del día y de la noche. Está escrito que alternaba horas en obras de caridad por toda la ciudad vestido con un tosco sayal y una áspera túnica interior de cáñamo que se ceñía al cuerpo con cordeles.

En 1664, inició la construcción del Hospital de Nuestra Señora de Belén. Betancur decía que los que entraran a su hospital saldrían con salud física y en el alma.

Cuando se acercaba la Navidad, el Hermano Pedro disponía realizar un nacimiento. Y en la Noche Buena, los feligreses se reunían en torno al Hospital de Nuestra Señora de Belén para realizar una solemne procesión por las calles de la ciudad, con las imágenes de San José y de María, los dos en traje de peregrinos. Esto lo hizo Betancur hasta su muerte.

La creación simbólica del nacimiento de Jesús y “Las Posadas” todavía es una tradición en el lugar.El 20 de abril de 1667, Betancur enfermó de gravedad y en su testamento pidió de caridad que se le enterrará en la Iglesia del Señor de San Francisco El Grande. El Hermano Pedro murió el 25 de abril de dicho año.

El 25 de julio de 1771, Su Santidad el Papa Clemente XIV decretó que el Hermano Pedro había practicado las virtudes teologales y morales en grado heroico, declarándolo Venerable. El 22 de junio de 1980, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, en nombre de la Iglesia, reconoció la santidad del Hermano Pedro declarándolo Beato. El 7 de julio de 2001, ante el Santo Padre Juan Pablo II, fue presentado en la ciudad del Vaticano el Decreto para la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur.

El 2 de febrero de 2002, en la ciudad de La Antigua Guatemala, se presentó oficialmente el libro “Los Escritos del Hermano Pedro”. Y en su Tercera Visita Apostólica a Guatemala, Su Santidad el Papa Juan Pablo II celebró la Santa Eucaristía para la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur, el 30 de julio de 2002.

Para la historia el Hermano Pedro murió hace muchos años, pero su espíritu sigue vivo especialmente en las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro, lugar reconocido como un sitio de caridad y promoción humana.

El museo

Cuenta básicamente con dos salas, en la primera se exponen objetos religiosos que han pertenecido a la Congregación Franciscana desde la época colonial como cuadros, imágenes, vestimenta sacerdotal, documentos antiguos, un retablo del siglo VII y colecciones de piezas de cerámica maya.

El otro sitio es el llamado “Pasillo de los Milagros” en el que se reúnen varios objetos que fieles devotos han dejado como testimonio de las bendiciones recibidas de Dios por la intercesión del Santo Hermano Pedro. El lugar cuenta con aparatos ortopédicos, cuadros, madera tallada con diferentes motivos, y otras gratitudes que evidencian el agradecimiento de los creyentes por la sanación de sus dolencias físicas.

La tumba

Los restos del ahora Santo Hermano Pedro fueron trasladados a diferentes capillas en distintas épocas. En un pasillo del Templo de San Francisco, puede apreciarse el lugar que correspondió a la quinta sepultura de esos restos, durante el período comprendido del 25 de abril de 1817 al 14 de octubre de 1990.

A partir de esa fecha el sepulcro se encuentra a pocos metros del antiguo lugar, solo que ahora se pueden observar tres tallados en madera que representan: El Hospital de Belén y las limosnas del Santo Hermano Pedro; El Santo Hermano Pedro yacente venerado por el pueblo; y el Santo Hermano Pedro difunde el Nacimiento de Jesús.

El árbol del Hermano PedroÁrbol Hermano Pedro

Si en algún momento tienes la oportunidad de conocer este sitio, también tendrás la oportunidad de conocer el árbol que plantó el Hermano Pedro a un costado de la iglesia el 19 de marzo de1657. La rama que plantó en aquel tiempo era del reconocido Esquisúchil y desde entonces el árbol ha sobrevivido por más de tres siglos y medio.

Hoy, a la flor del árbol se le atribuyen propiedades medicinales. Los fieles creyentes de sus propiedades curativas y hasta milagrosas esperan pacientes al pie de este árbol, que el viento desprenda sus apreciadas flores y que caigan en sus manos, para preparar una infusión o té que les permita sanar sus dolencias físicas y espirituales.

Lo invitamos a leer nuestro artículo acerca de La Ruta del Peregrino

 

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