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Resumen del libro La Hija del Adelantado por Jose Milla y Vidaurre

Resumen del libro La Hija del Adelantado por Jose Milla y Vidaurre

LA HIJA DEL ADELANTADO
JOSÉ MILLA y VIDAURRE (SALOMÉ JIL)

 

libro - La Hija del AdelantadoEl iniciador de la narrativa en Guatemala, José Milla y Vidaurre, en 1866 publica bajo el seudónimo Salomé Jil, otra de sus novelas históricas más importantes, La Hija del Adelantado. Novela que se lleva a cabo durante la época de la Colonia en la capital del Reino de Guatemala, cuando Pedro de Alvarado, a quien llamaban “El Adelantado”, regresa después de haber conquistado gran parte de la actual América Central a ser gobernador.

Logra José Milla en este libro entrelazar hechos históricos, como catástrofes naturales que sufrió la capital en ese entonces, con la trama de su novela. Es por esto que llega a ser una de las novelas más reconocidas de la literatura guatemalteca en la Colonia, con retratos de personajes históricos, descripciones de costumbres de la época y una dramática historia de amor.

Comienza el libro cuando regresa el gran conquistador de las tierras guatemaltecas, con su esposa doña Beatriz de la Cueva y su hija mestiza, doña Leonor Alvarado Jicotencal, princesa de Jicontencal.

 

«Próxima a la Gobernadora, estaba una joven, como de diez y ocho años, de mediana estatura, y en cuyas facciones se combinaban los rasgos distintivos de las dos razas que por aquellos tiempos se encontraban en pugna en estos países: la española y la indígena. Su rostro era moreno y su cabello poblado y negro. Había en aquella frente serena, aunque no espaciosa, en aquellos ojos grandes y animados, en la nariz exactamente modelada, en la boca pequeña y ligeramente desdeñosa, en el conjunto todo de las facciones, un sello de majestad tranquila y un tanto melancólica, que arrebataba y al mismo tiempo imponía cierto respeto a cuantos la miraban. Tenía el perfil de aquella joven algo del tipo correcto y severo y de las antiguas estatuas griegas, unido al ideal y sobrehumano de la virgen con que algunos años después, debía asombrar al mundo Bartolomé Murillo. Tal era doña Leonor de Alvarado, hija de don Pedro y de doña Luisa Jicotencal Tecubalsin, hija del Rey de Tlaxcala y Zempoala.»

 

libro 2 - La Hija del AdelantadoAsí también regresó el Adelantado con su cuñado, don Francisco de la Cueva, quien el gobernador había prometido la mano de doña Leonor. Nos encontramos en la novela entonces con el amor imposible de doña Leonor con don Pedro Portocarrero, amigo cercano del gobernador. Por este amor callado, doña Leonor no quería casarse con don Francisco de la Cueva más sabía que no podía hacer nada ante esa situación, y para evitar casarse, le dice a su padre que quería vivir con los hábitos en un claustro.

Aparece entonces en la novela Agustina Córdova, quien tuvo un amorío con Pedro Portocarrero tiempo atrás, y llevada por los celos, intenta separar a Pedro y a Leonor cometiendo varios delitos para lograr su cometido. Agustina no es la única enemiga de Pedro, también está Veeder Gozálo Ronquillo, quien junto con a Castellanos, conspiran en contra del gobernador.

Se viven en la novela otras historias de amor imposible que siempre llevan a la desgracia, como el del Dr. Peraza con doña Juana de Artiga, quien era íntima amiga de doña Leonor. En donde su amor lleva a la obsesión, tanto así que opta por secuestrarla casi causándole la muerte.  También siempre presente en la novela es El Herbolario quien se dedica a lo siniestro.

En medio de todos estos revuelos, Pedro de Alvarado muere en México tras  un accidente fatal, por lo que doña Beatriz queda en el poder y los conspiradores intentan destronarla, pero no pueden por haberse causado varias catástrofes naturales: dos terremotos, inundación y la erupción del volcán en donde se destruye la ciudad. Muere en estas tragedias varios personajes, a excepción de doña Leonor quien es salvada por su gran amor, don Pedro Portocarrero.

 

«El volcán se coronó de un espléndido penacho de luz y de humo, haciendo erupción las materias incandescentes que encerraba en su seno la montaña. Viéronse por todas partes casas arruinadas y cadáveres de hombres y animales. Doña Leonor, al contacto del agua, que cubría parte de su cuerpo, abrió los ojos, al encontrarse en aquel lago, que amenazaba ya cubrir la cabeza de su amante, lo estrechó fuertemente contra su seno, y con la mano derecha, teniendo abrazado a don Pedro con la izquierda, se quitó el relicario y pasó la cadena al derredor del cuello de Portocarrero. Éste no tenía ya fuerzas, sentía que se doblaban sus rodillas; iba a caer… Puso sus labios fríos como el mármol en la frente de doña Leonor, y dijo: «Adiós, Leonor, para siempre, adiós». «Adiós», repitió la joven, a quien Portocarrero soltó en aquel momento, siéndole ya humanamente imposible sostenerla en sus brazos. La corriente del agua fue arrastrándola lentamente, en tanto que Portocarrero, estrechando el Agnus Dei contra sus labios, decía con voz lánguida y balbuciente: «Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo…, ten misericordia de mí…, misericor… dia… de… mí…», repitió, y cayendo desfallecido, ¡se hundió para no aparecer más! »

 

Fuentes:

 

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