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La historia sobre la independencia de Guatemala que omitieron en la escuela

La historia sobre la independencia de Guatemala que omitieron en la escuela

La historia sobre la independencia de Guatemala que omitieron contar en la escuela

La historia de la independencia de Guatemala que enseñan en la escuela no siempre parece quedar clara ni completa para los estudiantes. Tras los años, hay quienes prefirieren limitarse a repetir las líneas que reducen a la independencia de Guatemala a un acto realizado el 15 de septiembre de 1821.

Repiten hasta el cansancio que aquella fecha fue cuando el Reino de Guatemala rompió los vínculos de dependencia política respecto de España. Y que así se constituyó la entidad nacional que se llamó más adelante República Federal de Centro América.

Otros como el sociólogo Bernardo Arévalo, se han cuestionado y tomado tiempo para investigar respecto a cómo sucedió la verdadera independencia de Guatemala.

Arévalo ha sido honesto al decir que después de haber recibido cursos de “Historia Patria” en la primaria de países como Chile y México, y luego regresar a la de Guatemala, llamó su atención encontrarse con una historia escueta y deslucida en los textos de estudio.

Arévalo publicó el 22 de septiembre de 2014, en Nómada, la curiosidad que le desata el no encontrar “gestas militares gloriosas; de panteones de héroes y galerías de villanos; de pueblos sublevados para reclamar justicia”.

Escribe que “en este confín del imperio español tampoco encontró guerra, que las sublevaciones populares fueron pocas y ridiculizadas y sin mayor alcance, y que el último Capitán General fue nombrado primer presidente de la flamante República”.

Fernando Mollinedo por su parte, se refirió al tema en una publicación realizada el 3 de octubre de 2014, en La Hora. Él opina que “la motivación de aquella “independencia”, sin cambios revolucionarios, le parece en realidad que no fue ningún proyecto político. Más bien las ansias de legalizar el comercio de contrabando que ya se practicaba durante la Colonia.

El historiador Horacio Cabezas Carcache, profundiza esta historia en su ensayo: Independencia Centroamericana Gestión y Ocaso del “Plan Pacífico”. La publicación está fundamentada con documentos, ilustraciones y diagramas.

¿Pero cómo se llegó a la independencia?

De acuerdo con Horacio Cabezas el tema de la independencia en Guatemala no solo es complejo si no extenso. Pero se puede entender y fundamentar aunque el resultado no sea de agrado para todos, indica.

El 14 de septiembre de 1963, Enrique del Cid Fernández, periodista e historiador guatemalteco, publicó en el extinto periódico El Imparcial, la trascripción de un documento titulado Plan Pacífico de Independencia, que había encontrado en los archivos de la familia Aycinena.

El documento había sido elaborado en agosto de 1821, en la Casa Señorial de la familia Aycinena, ubicada en la 7 avenida, entre 9a y 8a calles de la zona uno de la ciudad de Guatemala. En donde actualmente solo queda el Pasaje Aycinena, describe Cabezas.

En su redacción habían participado Juan José de Aycinena y su hermano Mariano, los redactores del periódico El Editor Constitucional Pedro Molina, Mariano de Beltranena y José Francisco Barrundia. A pesar que los últimos habían sido adversarios políticos, el acercamiento entre la familia Aycinena, -una de las más destacadas entre las de los grandes comerciantes del Reino de Guatemala-.

El objetivo principal del Plan Pacífico era crear condiciones políticas adecuadas para que las mismas autoridades del Reino de Guatemala fueran las que decidieran la separación en forma pacífica de la Monarquía española y solicitaran ayuda militar a sectores conservadores y al alto clero de México, encabezados entonces por Agustín de Iturbide, para garantizar la continuidad del sistema económico, político y social que hasta entonces había imperado.

El contenido del Plan Pacífico, de acuerdo con el historiador, muestra que el punto importante para que la separación de España tuviera éxito era evitar cualquier innovación política y mantener como Jefe de Gobierno a Gavino Gaínza.

A  finales de agosto de 1821, los inventores del Plan Pacífico iniciaron una campaña propagandística a favor de la independencia. Entre ellos los que asistían a las reuniones habituales y a los juegos de naipes que se realizaban en casas particulares.

El 27 de ese mismo mes, Pedro Molina cambió el nombre del periódico por el de El Genio de la Libertad, y el día siguiente, varias familias iluminaron sus casas y manifestaron su regocijo por lo que acontecía en México: la oligarquía conservadora y el alto clero de ese país habían conseguido que los militares establecieran un imperio.

Hacia el día 11 de septiembre de 1821, durante una tertulia en casa de Felipa Montufar, el Presidente Gaínza hizo muestras públicas de su adhesión al Plan Pacífico de Independencia, lo que agradó a la familia Aycinena y a la de aquellos intelectuales que estaban a favor de ella.

El jueves 13 de septiembre de 1821, el Ayuntamiento de Nueva Guatemala de la Asunción recibió varias cartas en que las autoridades edilicias de Tuxtla, Ciudad Real y Comitán comunicaban que se habían separado de España y adherido al Plan de Iguala – un documento político proclamado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero el 24 de febrero de 1821 en la ciudad de Iguala de la Independencia, Guerrero, en el cual se declaraba a México como país soberano e independiente-, el 28 de agosto y 5 de septiembre, respectivamente.

Al día siguiente, los miembros del Ayuntamiento de Nueva Guatemala de la Asunción discutieron el contenido de la correspondencia y acordaron realizar un Cabildo Extraordinario esa misma tarde.

Al conocer la noticia de lo acontecido en Chiapas, el Presidente Gaínza solicitó el parecer de la Diputación Provincial, integrada por representantes de Guatemala y de la Alcaldía Mayor de San Salvador, ya que las Cortes de Cádiz habían autorizado a Honduras y Nicaragua a tener las suyas.

Ésta le recomendó solicitar con urgencia el dictamen de las principales instituciones civiles, políticas y religiosas, para poder tomar una decisión.

La tarde del 14 de septiembre, durante un Cabildo Extraordinario, el Presidente Gaínza comunicó a las autoridades edilicias su decisión de convocar una Junta General en el Real Palacio para el día siguiente a las ocho de la mañana, con participación del Arzobispado, Real Audiencia, Ayuntamiento, Claustro Universitario, Colegio de Abogados, Auditoría de Guerra, jefes generales de los cuerpos militares, Protomedicato, Órdenes religiosas, curas párrocos y Diputación Provincial, es decir, las mismas que aparecían en el Plan Pacífico.

Esa noche, mientras por un lado un mensajero de la Audiencia de Guatemala distribuía las notas de citación, por otro Mariano de Aycinena, Pedro Molina y su esposa Dolores Bedoya, José Francisco Barrundia, Basilio Porras y otros partidarios de la emancipación política realizaban propaganda a favor de la independencia e invitaban a los vecinos de los barrios a asistir el día siguiente a la Plaza Mayor.

En octubre de 1933, mientras realizaban investigaciones históricas en el Archivo General del Gobierno -en la actualidad, Archivo General de Centro América-, Pedro Pérez Valenzuela, Periodista, y José Joaquín Pardo, historiador, descubrieron el documento original del Acta de Independencia.

El año siguiente realizaron su trascripción paleográfica y lo dieron a conocer a los medios de comunicación. Por tal hecho, Pérez Valenzuela fue objeto de persecución y estuvo a punto de ser detenido por agentes de la Policía Nacional. Además, fue acusado de mentiroso y de extraer papeles de la Nación, y hasta se le calumnió haciendo correr el rumor que era extranjero.

Una vez constatada la veracidad del descubrimiento, varios historiadores profundizaron en lo acontecido el 15 de septiembre de 1821 y descubrieron que el Acta de Independencia fue el acto final de lo acontecido durante la Junta Extraordinaria de Notables celebrada el 15 de septiembre de 1821, en el salón principal del Real Palacio, en Nueva Guatemala de la Asunción, a la que habían asistido 53 personalidades, de las cuales 36 (68%) eran civiles, y 17 eclesiásticos (32%), anota el ensayo.

La conclusión de Mollinedo es que “la verdadera independencia en aquella época, hubiera sido posible si los cambios hubieran afectado a toda la población para una vida mejor. Por otro lado, pone sobre la mesa la actitud del sistema educativo que enseña lo anecdótico acerca de los personajes, sin embargo, omite razonar, analizar y discutir los actos realizados”. También menciona que la independencia quedó en un acto simbólico, pues la cultura, tecnología, usos sociales, religión y sincretismo, aún perdura en la sociedad guatemalteca.

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