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María Eugenia Nájera ejemplo para superar adversidades

La guatemalteca crea obras de arte con la boca y los pies.

Por: Sandra Martínez

 

“Si quieres lograr algo en la vida, lo puedes hacer con voluntad, esfuerzo, perseverancia y fe en el creador”, María Eugenia Nájera.

 

La guatemalteca María Eugenia Nájera es una destacada artista de las artes plásticas. Ha ganado innumerables reconocimientos a nivel nacional e internacional por su destreza para dibujar y pintar con la boca y los pies.

Su vida estuvo en peligro incluso antes de nacer debido a varias complicaciones que tuvo su mamá al sufrir placenta previa la cual le ocasionó un parto prematuro. A los seis meses y medio de embarazo y dio a luz a María Eugenia el 7 de noviembre de 1959 con apenas tres libras y media de peso.

Su condición era muy delicada y la falta de oxígeno le provocó parálisis cerebral espástica, un trastorno neurológico que afectó los movimientos de su cuerpo y la coordinación de los músculos. Este daño le causó limitación para usar sus piernas y brazos. Y como si esto fuera poco también le dio neumonía y rubeola a la vez.

 

Desafíos

La artista ha enfrentado y superado muchos desafíos que la han convertido en un ejemplo para muchas personas para superar las adversidades. En su colección se observan diferentes pinturas al olio como paisajes de los lugares que sueña conocer, así como algunas de animales, flores y bodegones.

Para hacer sus trazos, Nájera utiliza como instrumentos los dedos de sus pies que usa como pinzas para sostener el pincel, mientras que con la boca detiene el otro pincel que utiliza para realizar los trazos más finos.

Su pasión es la pintura, pero también la artista ha dedicado gran parte de su vida a impartir clases de pintura y charlas motivacionales de superación personal dirigidas a colaboradores de empresas, estudiantes de todas las edades de colegios, escuelas, así como de universidades públicas y privadas.

Por su destacada trayectoria Nájera ha sido entrevistada en distintos medios de comunicación y además ha impartido varios talleres.

Uno de sus mayores logros es ser madre, tener trabajo, haber aprendido a pintar con la boca y los pies, así como participar en distintas actividades en beneficio de las personas con discapacidad. Participó en la creación de la  Comisión Nacional de Atención a Personas con Discapacidad (CONADI) a la que están afiliadas varias organizaciones que brindan atención a personas con discapacidad y tiene presencia en el Congreso de la República.

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Destacada

En 1995 ganó un beca otorgada por la Fundación de Artes muy Especiales de Guatemala para participar en el Certamen de Pintura Hiro Yamagata con artistas de las artes plásticas que pintan con los pies y la boca, representantes de distintos países del mundo en Washington y Brasil donde obtuvo el tercer lugar. Además participó en la exposición “Mujeres por el Arte” en Bélgica, España y Denver Colorado, Estados Unidos.

Junto a 80 artistas participó en la muestra “Mujer Poderosa deja tu Huella” la cual reúne una colección de obras femeninas en la que hubo paneles de discusión realizado en el Museo de Arte Moderno Carlos Mérida, ubicado en de la zona 13 de Guatemala.

Recibió la medalla Mujer del Año en 1995 de la Oficina Nacional de la Mujer, entre otros reconocimientos.

 

Emprendedora

“Siempre trato de estar ocupada, doy platicas motivacionales, ayudo a personas de organizaciones a pintar, me encanta ir a los departamentos para conocer su cultura. Gracias a Dios tengo una jubilación que logré a base de trabajo que me permite poder vivir y pagar a alguien que me cuide”, expresa agradecida.

“Mi vida se torna difícil debido a mis limitaciones, casi siempre al despertar mi día empieza con una reflexión en la que le pido a Dios que me de fe, paciencia y alegría en todo lo que hago, porque dependo de que otra persona me apoye hasta en lo que voy a comer”, comenta la artista en la sala de su casa, rodeada de una colección de obras de arte de su autoría, la cuales ha expuesto dentro y fuera del país.

“Mis padres me apoyaron muchos años, recibí terapia física en el Hospital Jorge Von-Ann que fue donde me enseñaron a caminar, aún recuerdo cuando usaba un andador, caminaba y me caía hasta que poco a poco caminé sin apoyo. Mi madre quería que yo usara las manos, pero yo a escondidas usaba los pies”.

Estudió pre kínder, primaria y básicos en el Colegio Ateneo. El diversificado lo realizó en el colegio Bethania donde obtuvo el título de Maestra de Educación Primaria.

En 1991 cerró el pensum como Psicóloga Clínica en la Universidad Francisco Marroquín. Para que fuera más independiente su padre le pago un tratamiento de rehabilitación en Denver Colorado, Estados Unidos y al regresar hizo sus practicas como Psicóloga Clínica en FUNDABIEN. Aquí le dieron trabajo como encargada de la Escuela para Padres durante tres años, como le quedaba lejos le tocó aprender a trasladarse en camioneta”.

Después empezó a dar platicas motivacionales a vendedoras de empresas de productos de belleza y fue instructora  en la empresa de Og Mandino.

“El apoyo de mi familia fue muy importante y mi padre fue uno de ellos, cuando me vino mi primera menstruación mi madre se puso feliz y me dijo gracias a Dios algún día vas a poder ser mamá y yo me quede asombrada y con un poquito de miedo y eso me quedó grabado. Mi papá me decía que tuviera un hijo y no me iba sentir sola, cuando cumplí 30 años me puse a pensar si Dios me lo permite tendré un hijo. Le pedí a mi todo poderoso poder encontrar a un compañero”.

“Con el tiempo conocí a un español en casa de una amiga, él  cuidaba a su hermano que tenía retraso mental. Era talabartero y trabajaba el cuero con su familia, además tenía un restaurante donde era el cocinero. Ese día me dijo: “yo quisiera conocerte más”, nos hicimos amigos, un tiempo después me pidió que fuera su novia y me dijo que no me afligiera que él me iba a apoyar porque sabía cómo hacerlo después de haber cuidado a su hermano y después nos casamos”.

“Al poco tiempo quedé embarazada y aunque en un principio hubo complicaciones porque tenía quistes en el ovario, llevé un estricto control prenatal y tuve un parto normal. Mi hija María del Pilar Bonillo Nájera nació bien por la gracia de Dios. Hoy llevamos más de 25 años de casados”.

“Al principio no podía cargar a mi hija, la agarraba con mi boca y la acomodaba sobre mis piernas. Mi esposo y mi papá me ayudaron mucho. Gracias a la ayuda de mi familia, mi hija creció con una vida normal, empezó a estudiar y ahora ya cerró la carrera de Licenciada en Ciencias de la Comunicación”.

“Mis padres murieron y ahora tengo una prima que es muy atenta conmigo, siempre hace tiempo para ver en que me puede apoyar, me escucha, mientras mi esposo y mi hija se van a trabajar”, opina satisfecha.

“Me siento muy agradecida, porque la limitación que he tenido durante toda mi vida me hizo reflexionar de que todos somos hijos de Dios y que de alguna manera podemos seguir adelante, aunque hacemos las cosas más despacio, siempre hay personas bondadosas y misericordiosas que tienen aprecio por las personas con discapacidad” concluye la artista.

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