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Primer centenario del nacimiento del cantautor José Ernesto Monzón

Primer centenario del nacimiento del cantautor José Ernesto Monzón

Primer centenario del nacimiento del cantautor José Ernesto Monzón

Dejó más de 300 canciones que perduran en el gusto de los guatemaltecos.

Por Sandra Martínez

 

Este 31 de diciembre se cumplió cien años el cantautor guatemalteco José Ernesto Monzón Reyna, quien nació en Todos Santos Cuchumatanes, Huehuetenango en 1917. Su legado musical consta de más de 300 poemas convertidos en canciones inspiradas en paisajes, municipios y tradiciones del país.

Entre sus más grandes éxitos destacan: “Soy de Zacapa”; “Las Mañanitas Guatemaltecas”; “La San Juanerita”; Volcán de Pacaya”; “Milagroso Señor de Esquipulas”; “Puerto de San José”, “Escuintla” y Retalhuleu, entre muchas más. Su herencia incluye 17 ritmos entre vernáculas, boleros y otros poemas de profunda belleza.

Cuando Neto Monzón inició su carrera artística vivía en San Vicente Chojil en la Franja Transversal del Norte frontera entre Huehuetenango y México. En ese entonces se remarcaba el nacionalismo mexicano a través de la música ranchera y los corridos que iniciaron siendo vernáculas. Al observar que los artistas mexicanos le cantaban a su patria. Neto Monzón empezó a cantar música vernácula a todo el país para resaltar la belleza de Guatemala y se dio a conocer con sus boleros.

En su repertorio de fin de año nunca faltaban temas como: “La Noche Buena”, “Los Reyes Magos” y una muy jocosa titulada “El Chonguengue” que describe las fiestas de barrio, con la familia, con los vecinos, el pino regado en el suelo, el olor de la manzanilla, los tamales, el ponche, la música de la radio, la marimba o el conjunto que llegaba a tocar.

De 1937 a 1950 inició la época de la radio en Guatemala, y en esa etapa surgieron cantantes como Alicia Azurdia, que se encargó de difundir la música de Neto Monzón en un programa de la Radio TGW y fue así como entró en el gusto de la gente.

La versatilidad que caracterizaba a Ernesto le permitía escribir canciones en tan solo 10 minutos, lo demostró cuando el autor, compositor, arreglista y marimbista Everardo de León le solicitó que le hiciera la letra al Son y de inmediato Neto escribió la  canción del “Grito”.

Los temas de este reconocido personaje hablan de lo cotidiano por ejemplo “La San Juanerita” que no tiene versos rebuscados. En segundos dice algo que va retratándose del día a día que ha sido la clave de las canciones para que el público se sienta identificado, por reflejar situaciones que a todos le pueden ocurrir en cualquier momento.

 

Investigador

En 1936 Neto Monzón se vino a vivir a la Ciudad Capital a los 19 años, trabajó como peón, chofer y caporal en la Dirección General Caminos. Paralelamente estudiaba y le gustaba leer. Fue cronista deportivo, su especialidad eran las narraciones de boxeo, beisbol y fútbol. Esta faceta de su vida le permitió conocer gran parte del país y la realidad de su gente, lo cual lo inspiró a continuar con las investigaciones para explorar más Guatemala.

En 1960 el locutor German López Molina (Juan Pueblo) de la Radio Bolívar lo bautizó como el Cantor del Paisaje. En 1971 recibió el reconocimiento “Monja Blanca” otorgado por la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), que lo declaró como artista sobresaliente del año y obtuvo la Cruz del Mérito Artístico.

Leyendas como la Siguanaba, la Llorona, la Tatuana, el Sombrerón y el Cadejo son algunas de sus recopilaciones realizadas en los años de 1974 a 1978 cuando trabajaba como investigador del Centro de Estudios Folclóricos -CEFOL- de la Universidad de San Carlos de Guatemala USAC.

En esa época su jefe era el historiador Celso Lara, quien lo influyó en la recopilación de las artesanías, bailes, chistes, costumbres, cuentos, historias orales, leyendas, música, supersticiones y todo tipo de tradiciones, las cuales se han transmitido de generación en generación.

Neto Monzón recibió múltiples reconocimientos como el Emeritisimum otorgado por la Facultad de Humanidades en 1984, Orden Presidencial impuesta por el ex presidente Vinicio Cerezo, La Municipalidad de Huehuetenango le entregó la Orden de Los Cuchumatanes, y lo declaró hijo distinguido de esa ciudad.

 

Tradiciones

Brenda Zacnicté Monzón, hija menor del “Cantor del Paisaje” recuerda que cada fin de año la casa de los Monzón se convertía en una verdadera fiesta de barrio porque celebraban el cumpleaños de su padre.

“Cuando mi papá llegaba a mi casa ubicada en Huehuetenango, era como si se esparciera su perfume, porque de inmediato una gran cantidad de personas de todos los estratos sociales amantes de su música llegaban a visitarnos para deleitarse con sus canciones y para participar de su tertulia, que en ocasiones iniciaba a las tres de la tarde y podía terminar a las cinco de la mañana del siguiente día, sin repetir una sola canción”, expresa Brenda con satisfacción.

“Mi niñez estuvo marcada por las vivencias de las tradiciones junto a mis hermanos, mi mamá y mi papá que se esforzaba por compartir momentos especiales. Para nosotros la época navideña comenzaba en octubre cuando junto a mis cinco hermanos hacíamos nuestros barriletes y mi papi nos acompañaba a volarlos en un cerro que quedaba atrás de la casa”, recuerda.

El 31 de octubre disfrutaban la serenata huehueteca, el fiambre y las conservas que se preparan para el Día de Todos los Santos, el primero de noviembre subían a Todos Santos Cuchumatanes a ver la Carrera de Cintas.

En diciembre disfrutaban de la compañía de Neto Monzón que siempre estaba presente en la quema del diablo, asistían a la celebración de la Virgen de Concepción, las Posadas y en Navidad no faltaban los tamales y el ponche.

Familia de artistas

“Mi padre viene de una familia que le gusta el arte. Mi abuelo era un español criollo que tocaba la guitarra junto a sus hermanos y sus tíos, mi abuela era maestra de piano de algunas familias acomodadas de Guatemala.

Los recursos económicos de Neto Monzón eran escasos, a veces no tenía ni para el pasaje y si cargaba cinco quetzales prefería irse caminando tres o cuatro kilómetros para economizar, pero si un amigo le decía que no tenía para comer, no dudaba en ayudarlo.

Durante mucho tiempo Ernesto llevó la contabilidad a varios negocios de la 18 calle de la zona 1 de la Capital, el dinero que le pagaban se lo enviaba a su familia que residía en la tierra que lo vio nacer.

“En medio de tanta gente, tuve el privilegio de contar con la bendición de ser la hija de un personaje muy importante para Guatemala, somos la segunda familia de mi papá. Cuando yo nací mi padre ya tenía 60 años. En esta época los intelectuales eran tachados de comunistas y no les daban trabajo, mi papá se tuvo que ir al exilio, pero siempre dijo: “yo voy hacer algo por Guatemala. Hoy nos sentimos orgullosos del legado musical que le dejó al país el cual continúa en el gusto de los guatemaltecos.

“Mi padre fue tan importante para nuestro país que merece la pena inmortalizarlo, por todo el trabajo que realizó y porque representa la identidad guatemalteca que tanto se ha perdido. Tengo la responsabilidad llevar su apellido y seguir trabajando en lo que hizo, claro no puedo ser de la talla de mi papá, pero si puedo seguir sus pasos”, comentó Zacnicté.

“En Guatemala hay muchos artistas que se dedican a hacer música, pero no se reconoce su trabajo. Yo esperaría que todos los años se le rinda homenaje a otros grandes personajes guatemaltecos que han explorado diferentes áreas y que han dejado huella y nos han dado identidad nacional”, concluyó Brenda.

Homenaje

Para conmemorar los cien años del nacimiento de Neto Monzón, el 31 de diciembre de 2017, se programó un homenaje que incluyó un concierto de marimba y otras actividades culturales.

 

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