La leyenda de Juan Noj, el Mayor

Esta leyenda de este misterioso personaje que vive en el interior de un volcán quien es conocido en diferentes regiones de Guatemala.

 

Esta leyenda toma vida por la actividad del volcán Santa María y Santiaguito,  donde Juan Noj es conocido como el dueño del volcán.

Este persona sobrenatural tiene su casa en el interior del volcán, pero como siempre está en erupción, su casa se le quema todo el tiempo.

Como siempre se le quema, necesita muchos trabajadores, es por esto que Juan Noj envía enfermedades a los pueblos para que las personas mueran y así, sus espíritus se “alzan” para que le ayuden a construir su casa.

 

La leyenda cuenta así:

 

Juan Noj es visto como un personaje alto, rubio que baja en su  caballo blanco por los ríos regularmente el uno de noviembre de cada año a la media noche.

Cuenta la leyenda que un grupo de vecinos de la antigua población de El Palmar se dirigió al encuentro de este personaje, al escuchar el sonido de los cascos del caballo uno de ellos exclamo con gran fuerza “Juan Noj, Juan Noj Juan Noj”  se sintió un silencio total y de repente escucharon el galope de un caballo y vieron a una persona el cual  parecía trotar sobre un manto de humo blanco sin tocar las rocas que habían en el río.

Molesto…

Juan Noj  un tanto molesto por la interrupción de su viaje pues se disponía visitar a sus parientes en los volcanes marítimos del pacifico.

Pregunto molesto el motivo por el cual fue invocado, uno de los pobladores llamado Pedro,  le pidió en nombre de todos que les cediera riquezas y prosperidad en su territorio, a lo que Juan Noj Contesto:

Les daré la prosperidad que me han pedido pero a cambio dentro de 30 años regresare a llevarme sus almas a mi casa (El volcán) a trabajar

tanto Pedro como el resto del grupo accedieron y en ese mismo instante continuo Juan Noj su recorrido.

El pueblo progresó

El pueblo progresó por mucho tiempo, pero al acercarse la fecha después de los 30 años, vino la preocupación y el pueblo decidió llevar el dinero recaudado y lo mejor de sus cosechas a la iglesia Católica con el fin de que el Sacerdote los bendijera.

Esto hizo que Juan Noj se olvidara quienes eran las personas a quienes había entregado las riquezas.

Su venganza

Para vengarse de estas personas Juan Noj envió una densa ceniza que llego casi hasta las inmediaciones del poblado, esa fue su primera advertencia, aunque los vecinos del poblado pensaron que no pasaría nada malo, que todo volvería a la normalidad conforme pasen los días.

 

Esto enfureció aun mas a Juan Noj, el cual envió cantidades de lodo y rocas por los ríos que bajan del volcán, hasta que destruyó por completo el poblado por lo que los pobladores terminaron por abandonar dicho territorio.

El antiguo Palmar

Por estos eventos nace el nuevo poblado, muchas personas continuaron viajando  hacia el antiguo Palmar, para llegar a Monte Claro lugar de parcelas donde se cultivan diversidad de productos agrícolas así lo hicieron por varios años.

Un día Juan Noj al ver que aun continuaban enriqueciéndose en su territorio envío una correntada de lodo y rocas del volcán por donde se encontraba un riachuelo llamado San Isidro destruyendo varias parcelas lo cual genero que el valor de dicho terreno disminuyera considerablemente, después de que en su momento fuesen terrenos altamente valiosos.

 

Fuentes:

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